El Parque del Drago

 

El municipio de Icod de los Vinos est√° situado en el noroeste de Tenerife, y abarca una superficie de unos 95 km2 que se extiende desde el mar hasta las cumbres. Seg√ļn la tradici√≥n, en esta comarca se asentaron los primeros pobladores de Tenerife, los guanches, hace m√°s de 2.500 a√Īos, y desde all√≠ fueron colonizando el resto de la isla. A finales del siglo XV, en tiempos de la conquista europea, Tenerife estaba dividida en nueve tribus o menceyatos, uno de los cuales era Ycoden, cuyo territorio ocupaba casi la misma superficie que el actual municipio. Tras la conquista, pronto adquiri√≥ fama por la fertilidad de sus tierras de origen volc√°nico, buena parte de las cuales se destinaron al cultivo de la vi√Īa, de donde procede su nombre actual.

 

 

Hoy en día, Icod de los Vinos es uno de los municipios más importantes de Tenerife, tanto por su relevancia histórica y cultural como por su gran actividad agrícola, comercial y turística. La bondad de su clima, la espléndida arquitectura tradicional, la acogedora playa de arenas negras de San Marcos, el intricado laberinto subterráneo de la Cueva del Viento o sus grandes bosques de pinos y laurisilva, son algunos de los muchos atractivos naturales que se ofrecen al visitante.

 

El drago de Icod

 

El Drago Milenario es el legendario √°rbol que m√°s fama ha dado a la ciudad y que siempre ha sido el mayor reclamo para el turismo. Ya se menciona en una data o repartimiento de tierra que otorg√≥ el adelantado Alonso Fern√°ndez de Lugo en 1503 a Pablo Mart√≠n, un aborigen de Gran Canaria que particip√≥ en la conquista de Tenerife: ‚ÄúUn asiento de colmenas en Ycode, atr√°s del drago grande en el camino hacia Daute‚ÄĚ. Hace m√°s de cinco siglos era un ejemplar de envergadura y, como otros muchos dragos viejos, sirvi√≥ de referencia a la hora de repartir tierras entre los conquistadores de la isla.

 

Despu√©s de la muerte del famoso Drago de La Orotava (1867), el de Icod comenz√≥ a adquirir protagonismo y a ser conocido mundialmente a trav√©s de dibujos y fotograf√≠as publicadas en numerosas revistas nacionales y extranjeras. En 1916, la finca donde se encontraba fue adquirida por el ayuntamiento, y un a√Īo m√°s tarde el drago fue declarado Monumento Nacional, al igual que el √Ārbol de Guernica (Pa√≠s Vasco), el Pino del Santuario de Queralt (Catalu√Īa) y otros √°rboles notables que por su edad, simbolismo hist√≥rico, tradici√≥n religiosa, etc., son merecedores de esta distinci√≥n. Sin que sepamos la raz√≥n, en 1919 esta propiedad fue cedida al Estado, pero se recuper√≥ en 1928. El consistorio hab√≠a remitido un informe al Consejo de Ministros en el cual se hac√≠a esta curiosa descripci√≥n del drago:

 

 

‚ÄúEl drago de Icod de los Vinos es el m√°s hermoso ejemplar de la especie Dracaena draco, y el √ļnico ejemplar existente de una flora antediluviana, seg√ļn Alexander von Humboldt. √Ārbol hist√≥rico, a su sombra pactaron los cuatro menceyes guanches la sumisi√≥n a la corona de Castilla‚ÄĚ. Altura 15 metros y per√≠metro de base 12 metros.

 

A mediados de los a√Īos 80, el ayuntamiento contrat√≥ los servicios de Kenneth Allen, un especialista americano en arboricultura cuya experiencia estaba avalada por numerosos trabajos, varios de ellos realizados en el Jard√≠n Bot√°nico de Madrid. √Čste llev√≥ a cabo una important√≠sima labor en el drago de Icod en 1984 y 1985. Revis√≥ concienzudamente la copa, podando algunas ramas que se encontraban en mal estado. Abri√≥ un hueco por el lado norte para poder acceder a la cavidad. All√≠ efectu√≥ una limpieza a fondo de la madera podrida y, posteriormente, instal√≥ un ventilador para que circulara el aire y para controlar la elevada humedad ambiental del interior. Esta medida fue muy acertada, pues, al bajar la humedad, la madera se vio menos afectada por los hongos y bacterias que causan la podredumbre. Tambi√©n disminuy√≥ considerablemente la presencia de algunas especies de insectos pat√≥genos, cuyas larvas se alimentan de madera debilitada provocando los mayores estragos que sufren los dragos.

 

Por iniciativa municipal, en 1993 se constituyó el Comité Técnico para el Estudio y Conservación del Drago, formado por especialistas en diferentes materias: botánica, edafología, fitopatología, etc., cuya finalidad es la de asesorar a las autoridades locales sobre aquellos aspectos relacionados con la salud del drago.

 

 

El Parque del Drago

 

A principios de los a√Īos 90 se cre√≥ lo que hoy en d√≠a se conoce como el Parque del Drago. En la actualidad, el parque ocupa una superficie de unos 30.000 m2, donde se reflejan los diferentes tipos de vegetaci√≥n natural propios de esta comarca. La flora del piso basal, que se extiende desde el nivel del mar hasta los 300 metros de altitud, est√° representada por diferentes especies de arbustos y plantas suculentas, la mayor√≠a endemismos canarios, como cardones, tabaibas, balos, cardoncillos y verodes, entre otros. Entre los 300 y los 500 metros de altitud se desarrolla de forma natural el llamado bosque term√≥filo, que en el parque se manifiesta con √°rboles muy comunes y conocidos de la flora canaria, entre ellos palmeras, alm√°cigos, acebuches, sabinas y, naturalmente, dragos, de los que se ha creado un peque√Īo vivero. Por √ļltimo, existe una buena representaci√≥n de la selva de laureles, la famosa laurisilva, que es un tipo de bosque subtropical de origen muy antiguo, cuyos l√≠mites potenciales se encuentran entre los 500 y los 1.200 metros de altitud en la vertiente norte de la isla. El parque cuenta con hermosos ejemplares de laureles, vi√Ī√°tigos, tiles, barbusanos, adernos, mocanes, madro√Īos, brezos, fayas y otros √°rboles propios de este tipo de vegetaci√≥n, junto con numerosos arbustos caracter√≠sticos del sotobosque, como malfuradas, chajorras, magarzas, etc.

 

El Parque del Drago, que en pocos a√Īos se ha transformado en un espl√©ndido jard√≠n de plantas canarias, se complementa con algunos aspectos etnogr√°ficos: una bodega tradicional con el t√≠pico lagar, una muestra de c√≥mo anta√Īo se obten√≠a carb√≥n vegetal, y una gruta natural donde se representa el enterramiento de una momia guanche.

 

Juan Manuel Luis Zamora, miembro del Comité Técnico para la Conservación del Drago Milenario.

 

 

 

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